Antonio Roldán

Vida y obra

Instantáneas de su vida

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Instantáneas de su vida

 

Antonio nació el día 15 de Agosto de 1905, en la calle Jaime núm. 1 de Lucena, en la casa en la que viviría toda su vida. En la foto le vemos rodeado por su familia en el comedor.

 

Fue alumno del colegio "Nuestra Sra. de Araceli" de los HH Maristas, con quienes hizo la Primera Comunión el día 30 de Abril de 1916. en el Convento de las carmelitas Descalzas Unos años después dejaría el colegio de forma prematura.
En el recordatorio figuran muchos lucentinos que después fueron amigos suyos toda la vida, como Miguel Roldán Pineda,  Agustín Álvarez de Sotomayor o José Díaz F Villalta.

Desde muy joven ayudó a la gestión del patrimonio agrícola familiar. Nos contaba a los hijos que con catorce años iba ya a caballo al cortijo de la Cañada de los Pinos.

Hizo el servicio militar en Cádiz, entre los años 1926 y 1927

 

En la foto aparece Antonio en compañía de su hermano Fernando (arriba), su futuro cuñado Pedro ( a su derecha)  y su amigo Enrique Sánchez.

 

 

 

Tuvo la suerte de contar con un vecino, Enrique Sánchez, que le enseñó a tocar la guitarra clásica.

Este instrumento fue después una de sus pasiones, y la causa inesperada del encuentro con su pareja.

 

 

 

 

En la década de los 30 del pasado siglo
 fue desarrollando sus inquietudes culturales.
Comenzó a escribir sus primeras poesías,
sólo conocidas por su familia y amistades cercanas.

 

 

La llegada a Lucena del maestro Gordillo supuso la creación de la agrupación de "Los amigos del Arte". Antonio se integró inmediatamente en sus actividades.
Esta foto fue tomada en la casa de la familia Manjón-Cabeza, en la calle del Peso.

Antonio es el guitarrista situado en el centro de la última fila. Su futura esposa, Concha, también con guitarra, es la primera de la derecha en la fila de abajo. En este entorno musical surgió su noviazgo.

Imagen de un concierto de "Los amigos del Arte"
Reunión de amigos en el Paseo de la Victoria de Córdoba. A la izquierda se distinguen Juan de Mata Varo y el maestro Gordillo. A la derecha, Antonio Roldán.

 

 

 
La formación de su pareja con Concha, la que habría de ser su musa para el resto de su vida, orientó definitivamente su vida y su actividad poética. 

 

 

Su noviazgo se vio condicionado por la Guerra Civil, que obligó a retrasar la boda hasta  1939. Muchas parejas de Lucena se casaron ese año, una vez terminada la guerra.

 

En los años 40 comenzó a dar a conocer sus primeros romances, como "Estampas de la Sierra" o  "Déjeme usted en el cerro"

 

 

En los primeros años de la década de los 40 se ganó la vida efectuando transportes con un pequeño camión. En la primera fotografía posa junto a unos amigos en la plaza de Zambra.
Típica excursión a la Sierra de Aras. A Antonio el viento le azotó el pelo de forma espectacular.
Observando con atención estas fotografías se pueden descubrir, además de los familiares de Antonio, personajes muy conocidos en Lucena por aquellos años.

 

Los paseos por el campo constituían una de sus aficiones más arraigadas. Si podía, salía a diario. Aquí le vemos rodeado por lo más querido de su vida.

Mientras veía a sus hijos crecer, comenzó a publicar en diversos periódicos y revistas, en la que fue su etapa más creativa, culminada con la publicación del libro "A la luz de mis velones":

 

 

A finales de los 50 perteneció a la Junta de Gobierno de la Cofradía de la Virgen de Araceli. En estas instantáneas se reflejan algunas actividades en las que participó.

En estas fotografías figuran personas que fueron muy populares en aquellos años, y que colaboraron al engrandecimiento de la cofradía. Igualmente, aparecen algunos componentes de la cuadrilla que bajó a la Virgen ese año (20 de Abril de 1958)

Gracias a la amabilidad de Cristóbal Fernández Pineda, que nos ha facilitado la información, es posible identificar a todos ellos. Para verla basta pulsar sobre el botón Identificación que acompaña a cada fotografía.

 

 

 

Entrega del premio "Guadalupe", de recitación de poesía, en las Escuelas de San Antonio

 

 

Durante muchos años trabajó en la Cooperativa Olivarera de Lucena, a la que dedicó un romance publicado en "Producción"

 

Su casa, su patio, sus macetas, su familia... Nunca quiso cambiar de casa ni de ciudad. Murió veinte años después de estas fotos cómo él quería, oyendo trinar los pajarillos en el naranjo de su patio.

 

 

Antonio tuvo seis nietos. Su expresión de felicidad era el mejor premio para la familia cuando nos reuníamos todos.

 

 

En los últimos años de vida de Antonio, Concha fue su compañera permanente y el motor para que siguiera escribiendo. En los años  80 Antonio escribió cientos de coplas y cantares, en la paz de su casa, totalmente abandonado a los cuidados de su esposa.

 

 

Quizás fuera su último besamanos. Asistió en compañía de su cuñado Fernando Chicano, con el que colaboró tantas veces con letras para sus canciones.

Hemos querido finalizar esta galería de fotos con la última que se hizo tocando la guitarra en su patio, porque representa su deseo de vivir y morir en la casa que le vio nacer, y de desarrollar su afición poética y musical hasta sus últimos días.