Antonio Roldán

Vida y obra

De parte de tu abuelo

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De parte de tu abuelo
Poemas dedicados a su familia

 

Antonio resaltó con poemas muchos acontecimientos familiares. En esta sección se recogen todos los aportados por sus hijos y nietos. Se irán incorporando los que vayan apareciendo en la búsqueda emprendida.

No se incluyen los dedicados a su esposa, hijos y a su nieta María del Mar que fueron publicados en sus libros.

El orden elegido es el temporal, siempre que los datos lo hayan permitido.

¡Cómo me gusta mirarlo! ¡¡ Que está durmiendo, mi Conchi...!!
Su primera fiesta Déjame, mariposilla
Un ruego El poema eres tú
A su hija Conchi en su Primera Comunión A mi primer nieto
A mi nieta Araceli en su primer año A mi nieto Antonio Javier, en su Primera
Comunión.
A mi nieto Juan Luis, con motivo de
su fiesta grande.
A mi nieta Araceli en su Primera Comunión
Tres pequeñas estrofas A mi nieta María del Mar en su Primera Comunión
A mi nieto Juan Luis en el mejor momento de su vida Globos de colores
Dedicatoria para su nieta Elena Dedicatoria para su nieta Araceli
Coplas para sus nietos Estrofas para su nieto Antonio Javier
Para Trini y Antonio Javier  

 

 

 

¡Cómo me gusta mirarlo!


(A mi hijo Antonio, con el
mayor cariño)

Cómo me gusta mirarlo
cuando va tan formalito.
por la mañana temprano
a la escuela con su primo.
Con el baberillo blanco,
sobre la frente el flequillo,
la cabeza levantada,
los ojos con mucho brillo
y llevando su carpeta
como llevaría un ministro
la cartera de su cargo.
¡Cuando marcha tan erguido,
cómo me gusta mirarlo!
¡Qué cara pone de pillo
cuando sabe el muy tunante
que yo me paro y lo miro!
¡Qué pena me da tan grande
cuando en el invierno frío
está metido en su cuna,
tan a gusto y calentito
y su madre lo levanta
cuando está medio dormido!
¡Cómo rabia y patalea,
el muy pajolero niño,
cuando ve que se hace tarde!
¡Cómo corre en el camino!
Hasta la misma merienda
se la lleva en el bolsillo
con tal de no entretenerse.
El rato que está conmigo,
me pide que le pregunte
y me marea de lo lindo.
 

 

 


 

 

 

A veces, porque me deje,
preguntándole le digo:
Si tú tienes veinte y dos
y le añades diez de pico
lo multiplicas por siete
y diez y nueve le quito
¿Cuántas deben de quedar?
¡Dímelo pronto, prontito!
Y enseguida me contesta:
Pues quedan doscientos cinco.
Y qué orgulloso se pone
cuando lo dice bien dicho
y le digo: ¡Choca ahí!
Yo me creo que va a ser listo.
Para llevarlo a la feria
hace falta ser muy rico.
-¡Yo quiero comprar helado!
¡Súbeme en los caballitos!
¡Y en aquella voladora!
¡Y en aquellos coches chicos!
Yo quiero turrón y pipas
¡Cómprame corriendo un pito!
Menos mal que algunas veces
se lo lleva su abuelito
y con él pasa la Feria
mucho mas entretenido.
Pensando en su porvenir,
solamente a Dios le pido,
que me dé suerte y salud
para hacerlo un hombrecito.
Y que sea un hombre honrado
cuando deje de ser niño,
y que a su padre y su madre
nunca le pierda el cariño.


Mayo de l948.


 

 

¡¡ Que está durmiendo, mi Conchi...!!


A mi hija Conchita, tierna florecilla, a los cuatro
meses de edad.

Ya está la niña dormida.
Silencio, por Dios, silencio,
que no se sienta un ruido.
Que no la roce ni el viento.
Cierra pronto esa ventana,
porque el sol está en acecho
para meterse en su cuna
y embriagarse con su cuerpo.
Que no se pose en su cara,
cara de clavel moreno,
porque sus hilos de oro
quizás quieran darle un beso.
 

 



 

 

Que los pájaros no canten
ni para arrullar su sueño.
Que no toquen las campanas.
Que se paralice el Pueblo
porque cuando está dormida
con el semblante risueño,
sueña que estará jugando
en los jardines del cielo.
Silencio he dicho, por Dios,
que será un pecado inmenso
despertar a un angelito
si sueña estando durmiendo.

Mayo de 1948.
 

 

 

Su primera fiesta

A mi Conchi en el primer
aniversario de su nacimiento

¿Por qué te marchaste, luna,
sin querer venir a verla?
¿No sabes que un año justo
hace que nació la nena?
¿Ya se te olvidó, lunita?
¿Es que acaso no te acuerdas
que vino aquel mismo día
en que el Niño Dios naciera?
¿No recuerdas la alegría
cuando vio la luz primera
entre el loco regocijo
de cantar y pandereta?
¿Tú ves como está dormida...?
Pues quizás contigo sueña.
Toda la noche ha tenido
posada en su frente tersa,
la alhaja más refulgente.
La más bonita ¡Su estrella!
Su estrella que en ese día
no quiso dejas de verla.
Yo la vi cuando dormida
su frente resplandeciera
lo mismo que resplandece
la corona de una reina.
Mira el sol como rompiendo
el vapor de la vidriera
se le acerca despacito.

 

 


 

 

Míralo con qué cautela
le va rozando la mano.
¡Míralo como la besa!
Míralo como acaricia
con tiento su piel morena,
la piel que le dio su hada
hecha de nardos y cera
y el jugo de los claveles
con perfumes de canela.
Mira tú como sus rayos
a los ojos se le acercan
tratando de despertarla
y luego jugar con ella.
Mira como el calorcillo
que el rayo de sol le presta
ya la niña se estremece.
¡Mírala como despierta!
¡Mírala qué rebonita!
¿No ves con su media lengua
el cascabeleo gracioso
con que saluda a su fiesta?
¿Tú no ves cuanta alegría?
¿No ves su risa hechicera
retozona y cantarina
mientras su madre la peina?
Mira qué vestido tiene
más blanco que la pureza
regalo para este día
de los gusanos de seda.
¿Verdad que parece un ángel
que vivir quiso en la tierra?
¿Por qué te marchaste, luna,
sin querer venir a verla?




 

 

 

 

Déjame, mariposilla

A mi sobrinilla Lola,
crisol de alegría, con mucho cariño


¿Por qué me sigues buscando
si ya en mí tan sólo hay penas'?
¿No sabes, mariposilla,
que aquellas tirantes velas
del barco de mi alegría
¿No me ves vagar sin rumbo
arrastrando mi tristeza
sin piloto que me guíe
ni timón que me defienda'?
No te acerques, mariposa,
sigue tu camino y vuela
hacia puertos más alegres.
Que tus alitas de seda
te lleven por otros mares
donde brille más tu estrella.
Deja el árbol carcomido
con ramaje de miseria,
que se inclina poco a poco
hasta esconderse en la tierra.
Vuela tú mucho más alto
donde mi dolor no pueda
robar la franca alegría
conque adornas tu inocencia,
en el infierno en que he caído
y que hace tiempo me quema,
no pueda quemar tuS alas
y aminorar tu belleza.
¡Déjame, mariposilla,
deja que llore mi pena!

11 marzo 1949

A. Roldán.


 

 

 

 

 

Un ruego
 


Al hermano Aurelio, profesor de mi hijo.

Tú que dejaste del mundo los placeres
cuando apenas dejaste de ser niño,
tú que cubierto con los toscos sayales
emprendiste el camino
de la fuente donde mana
el venero ardiente del amor divino,
tú que al fin abandonaste tus quereres
y te creaste el nido
donde al calor de la fragua de tu ciencia
se va forjando el alma de los niños,
tú que en la virtud te escudas,
escucha mi ruego sin darlo al olvido.
Entre el manojillo de flores de infancia
que aprenden tu ciencia bebiendo en tu libro,
dejé yo una florecilla
y con amor yo te pido
que a la florecilla que en tus manos puse
al par que tu ciencia dale tu cariño,
en horas de juego, sé su compañero;
no enturbies su risa si juega contigo
y si en las horas amargas
mereciera algún castigo
aunque tu castigo cumpliese humillado,
por Dios te lo pido, sé con él benigno.
Si escuchas mi ruego y así lo cumplieras,
desde este momento yo a ti te bendigo.

Mayo 1949


 

 

 

 

El poema eres tú

A mi sobrina Lola, con el más grande cariño.

Me pides que te haga una poesía,
pensando tú tal vez que soy poeta;
no lo soy, mas yo por complacerte
veré si enredo algo en mi cabeza.
La poesía que quieres que te haga,
hace tiempo, chiquilla, que está hecha,
pues sólo con mirarte cara a cara
tenemos ya el reflejo de un poema.
Tu risa se hace verso al escaparse
del cáliz de tu boca, rosa y fresa,
y el hoyuelo chicuelo que en tu cara
cuando escapa tu risa allí se queda,
es un nido de gracia, donde moran
las musas que persiguen los poetas.
Eran versos tus juegos, cuando antaño,
jugabas a ser madre de muñecas,
y después fue más grande tu poesía,
cuando el ser que veló tu cabecera,
por orden del Señor, cambió de vida
por otra vida que dejó en la tierra.
No quiero entristecerte con recuerdos
que enturbian tu cantar de pandereta.
Si el poema mayor fue tu alegría
borremos de tu frente la tristeza.
Alegre yo te quiero cual alondra
que canta y en su canto se recrea.
Igual que el ruiseñor, que cuando canta,
hasta el viento se para en la arboleda.
Y ya no digo más, pues la poesía
que quise que enredara en mi cabeza,
sin ser poeta, como no lo soy,
tal vez salió muy mal...mas ya está hecha.

Julio 1951

A. Roldán.

 

 

 

 

 

 


 


Estampa de la primera comunión de su hija Conchi


Ya tienes, mi Señor, purificado
tu retiro muy dentro de mi pecho
y aquí en mi corazón tienes un lecho
con esencias de amores perfumado.

Penetra, mi Señor, que ya te espero
y enciende con tu amor la llama ardiente.
Penetra, mi Señor, porque impaciente
estoy para decir lo que te quiero.

 


 

A mi primer nieto

Llegaste de madrugada
antes que la luz del día.
Bonito como una rosa
blanco como nácar fina.
Radiante como el lucero
que el firmamento ilumina.
Eres brote de la rama
que de mí fue desprendida,
y llevas la misma sangre
que corre en las venas mías.
Serás, al correr del tiempo,
para mis pasos el guía,
apoyo de mis desmayos,
en mi tristeza, alegría,
y cascabeles de plata
serán para mí tus risas.
Cuando pasando los años
a mí me falte la vida
y tú sigas floreciendo
preguntarás algún día:
¿Qué fue de aquel abuelito
que me hizo la poesía?

Abril 1969

 

 

 


 

A mi nieta Araceli en su primer año

Varita de nardo verde
acabada de brotar.
Capullito de amapola
que poco a poco abrirá.
Rosa blanca, la más linda
que ha nacido en mi rosal.
Brote nuevo de la rama
que de mí llegó a brotar
Chorrito claro del agua
del más fresco manantial.
Agüita que va manando
para mi sed apagar.
Trigo limpio de los trojes
de donde saldrá mi pan.
Ángel que Dios, desde el cielo,
mandó para darme paz.
Que el mismo Dios te conserve,
musa de mi madrigal,
como a la más linda rosa
de mi más lindo rosal.

Julio 1972

 

 


 

A mi nieto Antonio Javier, en su Primera
Comunión.



Por un rayo de luz, que teje el alba,
tu Cristo ha de venir desde su cielo.
Un nido buscará para posarse
y el nido de su amor será tu pecho.

Cuando sientas su amor allí encerrado,
pídele por tu abuelo.

Y pídele por todos los que lloran
y aquellos que no encuentran el sosiego,
por todos los que tienes a tu lado
y esperan de Jesús algún consuelo,
y tú, que ya por fin has conseguido
que bajara tu Cristo desde el cielo
dále amor y procura no se vaya
del nido aquél que fabricó en tu pecho.

Tu abuelo
 

 

 


A mi nieto Juan Luis, con motivo de
su fiesta grande.


Una llama de deseo
en tu pecho se ha prendido.
Deseo de ver la luz,
deseo de estar con Cristo.

y Cristo llegó hacia ti,
y en tu pecho se han fundido
el amor que a ti te tiene
y el que tú le has ofrecido.

Tú consérvalo muy hondo,
cual un tesoro escondido,
como cuando al alba llega
una gota de rocío
y se desliza y se esconde
sobre una espiga de trigo.

Que nuestro Dios te bendiga
igual que yo te bendigo.


 

 

 

 

No se ha encontrado el manuscrito
 o texto mecanografiado.



A mi nieto Juan Luis en el mejor momento de su vida:
 
Ya tu corazón florece
para dárselo al señor
tu corazón hecho flor
como cristo se merece.
Si tu corazón se ofrece,
queda el alma agradecida
y si en tu pecho escondida
está esperando la luz,
espera tú al buen Jesús
y dale la bienvenida.


 

 


 

A mi nieta Araceli en su Primera Comunión

Cuando la aurora ilumine
con sus luces la mañana.
Cuando los jilgueros canten
sus cánticos de alabanzas,
al Dios que cuida las aves
cuando las rosas se abran,
cuando la brisa se beba
el rocío de las plantas,
bajará Cristo del cielo
con su vestidura blanca
para meterse en tu pecho
y purificar tu alma.
Cuando sientas su calor,
cuando tu pecho se abra,
pídele que te haga buena,
pídele que te haga santa,
y también por el poeta
que en estas líneas te canta.

23-5-82

 

 


 

Tres pequeñas estrofas

Encontradas en el dorso de unas fotografías de su hija Conchi y su nieta Araceli

En medio de tantas flores
una florecilla más.
Una sonrisa del cielo...
Una perla de la mar.

Caminito adelante
va la paloma.
Desde el cielo, por verla,
Mi Dios se asoma.

Dos sonrisas. Dos poemas.
Dos claveles entreabiertos.
Dos corazones unidos
que al mismo ritmo latieron.

 

 


 

A mi nieta María del Mar en su Primera comunión

Lucerito fulgurante:
Dame un rayito de luz
para guiar a Jesús
hasta su pecho anhelante.
Ella espera aquel instante,
abierto su pecho en flor,
y entregarle a su Señor
su corazón hecho un nido
donde tenerlo escondido
gozando su gran amor.

 

 

 



GLOBOS DE COLORES


A mi nieta Mariceli que con su cuento me inspiró este romance.


Y fue en la Plaza Mayor
de una población cualquiera.
La plaza llena de niños
que corren, gritan y juegan.
Entre los niños los padres
que los vigilan y observan,
Y un tímido sol de invierno
se posa sobre la tierra
para calentar ancianos
y dar más brillo a la fiesta.
Como racimos enormes
de flores y frutas frescas,
globos, globos, muchos globos
que van sujetos con cuerdas
para evitar que se eleven
hacia regiones etéreas.
Un globo, mamá, un globo,
pide la niña pequeña,
y la mayor otro globo
pide también por su cuenta.
El más pequeño de todos,
que apenas tres años cuenta,
ya lleva también su globo
del color de la violeta.
Los globos sobre la plaza
juegan con la brisa inquieta
y un carrusel de colores
gira por la plaza aquella.
Por que no escapen los globos,
hay que tenerlos con fuerza,
pero el niño pequeñín,
que apenas tres años cuenta,
es su manita tan blanda,
es su manita tan tierna,
que el pícaro de su globo
de un descuido se aprovecha
y se escapa y sube y sube
hasta perderse en la niebla.
¡Madre del amor divino!
¡que pena, penita, pena!
por las mejillas del niño
grandes lagrimones ruedan
cuando vio que se escapaba
su globo color violeta.
!No llores más, mi lucero!
que no llore la mi prenda!
Dice la niña mayor
mientras lo mima y lo besa,
y le dio su globo verde
sujeto bien por la cuerda.

- - -

El niño ya va contento.
La niña...también contenta
y aquella noche de luna
la niña dormida sueña
que un ángel rubio del cielo
jugando con una estrella
vio que de tierra subía
un globo color violeta
y cogiéndolo en su mano
emprendió veloz carrera
para dárselo a la niña
que aún sigue dormida y sueña.
Antes de subirse el ángel,
a la niñita se acerca
y para no despertarla
con cuidadito la besa.

   

 



Dedicatoria para su nieta Elena

A mi nieta, Elena, con un millón de besos, si es que me queda aliento para ello.

 

Por ser la primera flor
que en el jardín florecía,
con un besito de amor
te dedico mi poesía

 

 



Dedicatoria para su nieta Araceli

A mi nieta, madrileña, pero digna de ser andaluza y lucentina.

 

A ti, flor de terciopelo
te dedico mis romances
si los lees no te canses
de acordarte de tu abuelo.
 

 



Coplas para sus nietos

Cuando Dios hizo el clavel
tiró semilla en el suelo
y allí brotó Mariceli
y es una rosa del cielo.

En medio de tantas flores
una florecilla más.
Una sonrisa del cielo,
una perla de la mar.

Despacito y sé prudente,
y nada de hacer locuras,
que está el terreno pendiente
y están las piedras muy duras.

 

 



Mi rostro se humedeció
con tu escrito, nieto mío.
Si mi río se secó,
un caudal de ti fluyó
y sigue corriendo el río.

Lloraba el sauce, lloraba
porque se le fue su amor,
pero después se alegraba
cuando vio que le dejaba
el recuerdo de una flor.

Del sauce en que se posó
voló la paloma un día
y como el sauce lloró
la paloma prometió
que de nuevo volvería.

 

 

Estrofas de respuesta a un envío de su nieto Antonio Javier del cuento "El sauce y la paloma"

 



Para Trini y Antonio Javier

Encontré una flor, abuelo
y su aroma me extasía,
Si no me quiere, me muero,
pero yo vivir querría
para decirle ¡Te quiero!

En la Semana Santa de 1988, Antonio recibió la visita de su nieto Antonio Javier, acompañado de su pareja Trini. El poeta aprovechó esta visita para dedicarles una coplilla, que quizás fuera de lo último que escribió, pues murió veinte días después.