Antonio Roldán

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Recuerdos de una abuela de Zambra

Testimonio recogido por Fernando Chicano Martínez

(Ver Nota complementaria al final del texto)

Este rico testimonio ha sido aportado a esta página por Fernando Chicano Martínez, sobrino del poeta.
Contiene la poesía más antigua conocida de Antonio Roldán, que, por su fecha (1932), presenta el estilo propio de quien está empezando en la actividad poética y aún no domina la técnica.

Como Fernando relata, fue obtenido por pura casualidad, y es tan coloquial y lleno de frescura, que hemos respetado su presentación.


 


 

 

Nota complementaria

Enviados estos recuerdos a Lola Roldán Roldán (la niña Lolita del texto, que entonces era muy pequeña), nos completa la información y aporta otra versión de la poesía recordada.

Lo que cuenta Araceli referente a la familia es conocido por ella. Sin embargo no se acuerda de esta señora, pues ella se refiere a unos años en los que Lola era muy pequeña (en 1932 tenía tan sólo tres años).
 
La poesía, aunque con ciertas variantes, sí la recuerda, incluso la ha recitado en varias ocasiones. De la tal Aracelilla que se cita en la misma no se acuerda y siempre había pensado que era una niñera que tendrían cuando ella y su hermana eran pequeñas.

La poesía que ella recuerda dice así:
 
A la Tábarra, Aracelilla,
Josefa y la Muda
les gusta por la mañana
tomarse la leche cruda.
 
Después se echan un hoyo
y se ponen a discutir,
que lo que sobró del pollo
como lo van a partir.
 
La Tábarra, más ladina
coge el muslo por el hueso,
y a la muda, pobrecilla,
por darle alguna cosilla
le dan que chupe el pezcuezo.
 
Mientras tando, las otras dos
se lian a coscorrones,
pues han visto que en el arroz
faltaban los dos alones.
 

Así la conoce Lola, de habérsela oído muchas veces a su tío Antonio Roldán, años después. Es posible que la última estrofa ya no la recitara, pues en ese tiempo Josefa ya no tuviera ese novio.
 
Se acuerda perfectamente de los gestos de la muda (de la que no sabe el nombre) para referirse a cada uno de los miembros de la familia, Cree que el de Fernando no era así, pues que ella recuerde nunca tuvo bigote (al mantenedor de esta página, Antonio Roldán Martínez, tampoco le parece verosímil este detalle).